He encontrado que escribir es desafiante, es difícil, toma tiempo y trabajo, trabajo que hay que hacer con amor y mucha atención, escribir es un arte; si tú que me lees llevas un blog propio, una columna, un espacio en un sitio en internet o incluso un diario privado, entiendes que escribir realmente es difícil. Lo más retador de escribir no es revisar unas infinitas veces lo que escribes para luego borrarlo todo y empezar de nuevo hasta que al fin sientes que lo lograste y por fin publicas, lo más difícil de escribir es vencer el miedo a que te lean, aún cuando mucho de tu público no te conoce. En mi caso, lo que más nervioso me pone es pensar en el momento en que mis conocidos me leen, se siente extraño, muy extraño, es una sensación que comparo con una especie de pánico escénico de ese que sienten los actores primerizos (y muchos experimetnados que no dejan ese miedo durante toda su carrera) antes de salir a escena en el teatro.

El punto de este post es resaltar la importancia de empezar eso que realmente quieres hacer

Pero este blog es un proyecto, este blog es un propósito (un propósito igual a los que haces en año nuevo como ir al gym o hacer más dinero). La idea de este blog es, compartir con los demás lo que aprendo acerca de lo que me apasiona y llegar a quienes se dedican a lo mismo para que entre todos compartamos ideas, hagamos cosas geniales y difundamos el conocimiento que generemos así que si te animas, adelante, estaré feliz de ayudar y de construir en compañía de más personas.

El punto de este post es:

El punto de este post es resaltar la importancia de empezar eso que realmente quieres hacer, por ejemplo, el inicio de este blog tomó tiempo, aunque me he dedicado desde el final del año pasado a compartir mis artículos, la empezó cuatro años atrás (¡en 2013!) sin embargo, por supuesto no tiene que tomarte tanto tiempo como a mí entre ir y venir pensando en “sí lo hago, no lo hago”, procrastinando, dejando para después, lo que se convierte en la mayor amenaza de cualquier sueño, idea o proyecto que tengas.
Procrastinación, de lo que todos sufrimos
La terrible procrastinación…
Y es la procrastinación, la distracción, el pensar “puedo hacerlo rápido, le dejaré un espacio al final del día” lo que termina haciendo que dejes de lado tus proyectos, es justo por eso que desistes del gym, dejas ese libro a medio leer, llenas tu taller de  las herramientas para lo que vas a construir pero no empiezas o bien puede que des el paso pero en algún momento decides no seguir por la razón que sea: miedo a las críticas, la falta de tiempo, el pretexto de que no sabes lo suficiente y así la lista sigue y finalmente, desistes. Pero si tienes presente constantemente la importancia y la alegría que te da ese algo que quieres lograr, seguro vas a encontrar la forma de reemplazar las excusas por motivos para insistir, es una buena técnica para no dejar de levantarte temprano, para no cerrar ese libro antes de tiempo, para no apagar la pantalla antes de acabar tu artículo, etc etc. Ahora, si lo que sientes es que el tiempo no te da, que no tienes la disciplina o no logras ponerte en orden, te recomiendo este enlace en donde podrás encontrar múltiples técnicas para aumentar tu productividad (artículo en inglés)

No te quedes sin saber qué hubiera pasado

Muchas veces te preguntas “y si yo hubiera hecho, si hubiera dicho, si hubiera ido” te ha pasado ¿cierto? A todos nos ha 0currido en diferentes momentos de la vida, nos quedamos con la duda de haber ido a un lugar, de habernos animado a hacer algo; llega ese momento en que te preguntas qué hubiera sido si, y te imaginas un mundo de posibilidades y llega la tristeza o el arrepentimiento de no haber ido, de no haber hecho, de no haber dicho. Sin embargo no es tarde para empezar eso que quieres hacer, tu idea, tu propósito, tu proyecto puede cambiar vidas para bien, la tuya por ejemplo, así que ánimo, vale la pena. En mi caso, por esas razones de no quedarme viendo “qué habría sido si” es que finalmente construí este blog, para compartir ideas, siento que vale la pena y espero que sientas lo mismo sobre esa idea, ese viaje, ese libro, esa startup o lo que sea que tu corazón pide a gritos que salgas a hacer. En un próximo post dejaremos la motivación atrás y nos pondremos manos a la obra.